viernes, 6 de abril de 2018

VERSOS ENVENENADOS


VERSOS ENVENENADOS
FRANCISCO JAVIER ILLÁN VIVAS
M.A.R. EDITOR
(Finalista del VII Premio Wilkie Collins de Novela Negra)




La pluma de Francisco Javier Illán Vivas es versátil y sorprendente. A ella se debe una trilogía de corte épico, con la cual, aunque con anterioridad ya había publicado algunos artículos y poemas, propiamente se inicia en literatura, La cólera de Nébulos, que agrupa las novelas La Maldición, La oscuridad infernal y El Rey de las Efigies. A partir de ese momento sus publicaciones se suceden en catarata. Aparece el libro de cuentos La Isla y otros relatos a la vez que una serie de poemarios —de los cuales he tenido el honor de reseñar, A mi manera y Equipaje ligero  junto a diversos artículos de crítica literaria que puntualmente van quedando registrados en el blog Acantilados de papel.

La última entrega de tan prolífica pluma la constituye Versos envenenados, finalista del VII Premio Wilkie Collins de Novela Negra, una novela de corte policial, aunque no al uso, pues va más allá, como el mismo autor indica, de los cánones del género. Policial, porque su trama se organiza alrededor de una serie de asesinatos y de la figura del inspector Isco Vivas; no al uso, porque la trama policial pronto deja paso a otro tipo de tramas: las del amor y la pasión.

“Estás equivocado, Isco Vivas. Muy equivocado. Cometes un enorme error. Sé que ver la muerte de un hombre me produce un orgasmo de placer, no lo oculto, pero no he matado a nadie.”

Esta es la confesión que hace Carmen al terminar una cena, digamos que de despedida, al Inspector Isco Vivas; inmediatamente será detenida por asesinato. Confieso mi ignorancia, y entre los múltiples morbos sexuales, no sé cuál es este, ni cómo identificarlo o nominarlo; aunque, la verdad, tampoco importa demasiado, porque los personajes que transitan por la novela son fundamentalmente amorales, por lo menos en lo que a sexo se refiere. Sea como fuere, el caso es que ante un hombre agonizante y presto a morir, Carmen se excita y siente la necesidad de masturbarse o hacer el amor con él, algo que pivotará en su contra y dará lugar a una serie de equívocos inevitables; curiosamente su amiga Marta, con quien mantiene una relación de amor-odio, también participará de tal perversidad. 

Carmen y Marta son mujeres potentes, y entre ellas construirán, tal vez inconscientemente, un espacio donde, a modo de una pelota en un frontón, rebotarán los hombres. Carmen es informal, flexible y vegana, pronta a huir o desvanecerse, mujer en tránsito; Marta es rígida, formal, permanente y rotunda; a ambas les gusta la poesía con desorbitada pasión; ambas poseen el don de la belleza; ambas son mujeres fatales, depredadoras de hombres. Son las dos caras de la moneda que en última instancia, en el imaginario del autor, muestran el eterno femenino. Sin embargo, una de las dos es una asesina; quizá las dos… ¿O quién sabe?

Los hombres que circulan de la una a la otra, y que van a morir, se asemejan a peleles. Al corazón de ellas llegan por los versos, pero, por los versos, y con los versos, encontrarán la muerte. Carlos Pujante, un trepa sin escrúpulos dominado por su madre que utiliza a las mujeres para ascender en la empresa; Juan Valdeolivas, el vigilante de seguridad —único personaje de la novela que propiamente se mueve por amor y altruismo— quien se sabe condenado a morir prematuramente debido a una enfermedad neurovegetativa, y, el propio inspector de policía, Isco Vivas, quien sucumbe a los encantos de ambas mujeres de modo fatal; en la penumbra quedan otros hombres, Andrés Zapata y Antonio García. Todos ellos morirán. ¿Por qué?

La novela comienza con una Obertura —Obertura, porque está dotada de estructura sinfónica— que es casi un final. El inspector de policía Isco Vivas se dispone a redactar el informe con que dará resolución al caso que le ha ocupado últimamente. Sabe quién es el asesino, sin lugar a la duda. A partir de este inicio el autor irá reconstruyendo los acontecimientos que comenzaron en unas fechas cercanas a la masacre yihadista en Madrid del 11 de marzo de 2004, y se han sucedido hasta ahí.

Con un ritmo ágil, entrecortado, al ir dando el autor una información sesgada, dejará que el lector intervenga en la trama —esta eventualidad hay que verla como un hallazgo— y reconstruirá episodios que, aunque no se narran, quedan sugeridos. Enseguida la novela atrapará a este lector, quizá desprevenido, y se verá impelido de forma compulsiva a leerla de una tacada.

En medio, la poesía, los versos tantas veces envenenados, como eje conductor. Versos de Neruda, de Bécquer, de Zorrilla, de Gabriela Mistral, pero sobre todo, y con una significación especial, de Luis Alberto de Cuenca, junto a canciones de Elvis Presley y King Crimson, o de  Los Panchos, con toda su carga de melancolía y sugerencias. Y la Región de Murcia, la ciudad, con sus calles y sus plazas, sus restaurantes, sus bares, como otras poblaciones, sean San Pedro del Pinatar o Molina de Segura, que sirven de telón de fondo, imprescindible marco donde sucede la acción.

Versos envenenados es una novela dura, y algunas de sus páginas, más que fuertes, son bestiales: llegan a una crudeza tremenda al desvelar las psiques de los personajes, sus miedos y terrores, sus ambiciones y desmedidas pasiones. El amor aquí parece un juego de crueldad.

El lector se sentirá muchas veces despistado, pues el hilo de la narración se le tiende a la vez que se le hurta. A veces aparece la crítica social, muchas la ironía. La frivolidad de algunas de sus páginas raya el vodevil; otras, el encanto de la literatura pulp; el desenfado y la seriedad conviven. Así reflexiona Isco Vivas cuando en el velatorio de Carlos Pujante conoce a Carmen y decide que ha de ser suya:

            “Es cierto que tengo relaciones con Marta, pero también con Sonia. Marta hace las funciones de esposa. Sonia de amante.”

A continuación, la perplejidad y la duda:

Muchas veces he pensado romper con Marta y casarme con Sonia. Pero tengo miedo de que el lugar dejado por esta sea ocupado por otra. ¿Convierto a Marta en mi amante y a Sonia en mi esposa? Leí en un libro que cuando un hombre se casaba con su amante, creaba una vacante laboral. Por tanto, era de temer que si me casaba con Sonia pusiese un anuncio en Anunciorama para encontrar una nueva amante que suplantase a la que se convertía en mi esposa.”


 No hay que ser muy sagaz para descubrir que en estos Versos envenenados hay una traducción simbólica de trasuntos personales del autor. El nombre del protagonista es una contracción o aféresis de su propio nombre, por lo que de manera pretendida lo convierte en alter de sí mismo.  El imaginario del autor se desboca en la misma efusión de los personajes de su novela, cuyos nombres, de forma velada y no tan velada, inevitablemente remiten a personas de su entorno. Reflexiones sobre la poesía, su función; intereses propios que se entremezclan con los del inspector. Se entrevé el conocimiento de la criminología, el arte con los venenos, la pasión por la lectura y la escritura, los enredos a que muchas veces somete el amor. Son muchos escritores —poetas ante todo— de la Región de Murcia los que se citan, cribados todos ellos por el tamiz de una mirada benévola. Y también aparece el homenaje a Robert E. Howard; no es de extrañar, por tanto, que la sombra de Conan El Bárbaro, el cimerio, asome con sed de sangre.

Seguro que la pluma de Francisco Javier Illán Vivas, a quien tengo clasificado como un guerrero hiperbóreo, en un futuro no demasiado lejano volverá a hacernos disfrutar de buena literatura. A la espera quedamos con estos Versos envenenados.

                                   Jesús Cánovas Martínez©
Todos los derechos reservados.
                                   Ad astra per aspera.

domingo, 25 de febrero de 2018

EL PATITO RESFRIADO


EL PATITO RESFRIADO
FRANCISCA MARTÍNEZ MERINOS
EDICIONES SIGUSA



En principio, no suelo escribir para niños, pero muchos de los amigos que tengo sí. Ellos tienen un don especial, porque escribir para niños de alguna manera supone regresar a la infancia y hacerse niño con los niños. Y esto, repito, es un don. Francisca Martínez Merinos, la autora de este simpático cuentecito, El Patito Resfriado, pertenece a este grupo de escritores privilegiados.  

Paquita, como la llamamos los amigos, es madre, pero también posee una larga carrera en la docencia como educadora infantil. Maestra de niños de cero a ocho años, su experiencia directa con la infancia la ha llevado a escribir unos deliciosos cuentos infantiles y algún que otro poema para niños —también lo hace para adultos—. Esta vez, como mujer enamorada de su profesión y de los peques, nos regala este Patito Resfriado.

Mamá pata y el patito pequeñito se bañaban todos los días en el río.

Así es como comienza el cuento, con ritmo, con un sabor de melodía que ya no perderá, al que en las sucesivas páginas que lo componen se irán sumando las bellas ilustraciones de Juan Pedro Estebán Nicolás. La pequeña historia, alegórica, como suelen ser las que se nos relatan en los cuentos, con un trasfondo de ternura filial-maternal, se irá tejiendo poco a poco, tendrá su nudo y, por supuesto, un desenlace feliz.

No debo desvelar la trama del cuentecito, sino únicamente correr la cortina para mostrarlo. Diré por eso que esta fábula cumple con la función de entretener, eso es obvio; pero también señalaré su indudable valor didáctico, por lo que resulta muy interesante trabajar su contenido en la escuela tal y como hace Paquita. Con el libro se trabajan fundamentalmente las emociones: el miedo, la simpatía y la empatía, la amistad y, por descontado, el amor. Es de resaltar cómo se le ofrece ayuda a un patito desvalido; cómo la sabia rana le cura el resfriado con unas infusiones de hierbas y cómo sus amiguitos le brindan ayuda para superar sus miedos, todo ello supervisado por la amorosa mirada de mamá pata. De esta forma a los pequeños se les enseña a prestar ayuda al débil, a ese que en un momento cae y hay que levantar con el esfuerzo y el cariño de todos.

Y esto dicho, no es poco el sentido lúdico de El Patito Resfriado, la gracia y el donaire con que se invita a los niños a crecer como personas jugando, a madurar y sentir con los demás, a contar, escuchar, leer, cantar o jugar. Se sea niño o adulto no es otra sino esta la gran lección a aprender.

Cuando asistí a la presentación del libro en Fuente Álamo (Murcia), cuya biblioteca —lugar donde se celebró el acto— estaba atestada de niños, tuve la grata sorpresa de ver cómo unos peques salieron de entre el público y comenzaron a cantar una canción. Era la Canción de la Amistad cuya letra es de la autora y su partitura de José Manuel Azorín Delegido. Supone una actividad más entre las que nos propone Paquita como apoyo a la lectura en ficha aparte.

Solo me queda decir, ¡adelante!



                                   Todos los derechos reservados.
                                   Jesús Cánovas Martínez©
                                   Ad astra per aspera.

miércoles, 17 de enero de 2018

LA MÁSCARA DE MACBETH

LA MÁSCARA DE MACBETH
MARIANO VALVERDE RUÍZ
LETRAME. Grupo editorial, 2017


Y volaron las manos como gasas por el aire, acariciando la piel erizada, manos como estrellas que se apagaban y volvían a lucir destellantes, palomas que se iban y que volvían a revolotear junto a la respiración de la joven, manos que abrían el vestido, que dejaban a la luz las laderas de la lujuria y el valle de fuego, manos que señalaban ligeramente un cono volcánico con perlas nacaradas, manos que soltaron los lazos del edén y los dejaron a la luz de los focos como botones de pera, tersos y azafranados; pensamientos que divagaban y corrompían las mentes de los hombres que la observaban rizar el cielo, los hombres excitados que codiciosos silbaban y degustaban dentro de sus bocas el néctar gelatinoso con el que la envolverían.

En otras entradas de este blog he definido a Mariano Valverde como poeta del eros —reseñas de El deseo o la luz y El fuego del instinto— y el texto precedente es una muestra que confirma tal consideración. Ahora bien, dicho texto no pertenece a un poemario sino a La máscara de Macbeth, la primera novela de Valverde que ve la luz pública, aunque no la única escrita por él. El capítulo donde aparece supone un clímax (habrá otros); Marlene Prada, una rubia despampanante y aun así actriz de medio pelo que para sobrevivir tiene que aceptar cualquier papel que le ofrezcan aunque sea en un espectáculo porno, acunada por las notas de la canción de Procol Harum, Con tu blanca palidez, realiza un striptease en La Nuit, un sórdido local del barrio de Chueca de Madrid. Mariano Valverde de forma ejemplar enlaza el eros con la sordidez, lo erótico del espectáculo con lo grotesco en que pronto muta, lo sugerente de la belleza del cuerpo femenino con lo patético de unos instintos halagados que claman por desbordarse. Pero tal espectáculo solo supone un momento en la trama que hábilmente el autor teje, donde cada nuevo capítulo supone una vuelta de tuerca de la representación, o mascarada, que realizan unos personajes de antemano condenados a un fatum, a un destino ciego del que difícilmente pueden escapar.

Ha habido dos asesinatos en sendos lugares de alterne del barrio de Chueca (ubicados ambos en la calle Hortaleza). Juanito Burgos (cuyo verdadero nombre es Juan Tordesillas), un chapero que se gana la vida por los diversos locales del barrio ejerciendo la prostitución, ha sido estrangulado con una brida en los aseos del club Paradise. Con el intervalo de una semana, en otros aseos, los del club Wanda, muere de igual forma Anderson Doyle, un comerciante de joyería hospedado en el Ritz que en viaje de negocios ha arribado a Madrid. Estamos a finales de febrero de 2014, próximos al carnaval. En este marco de tiempo y espacio, el inspector de la Brigada Central de Homicidios, Pedro Colón, de mediana edad, pequeño y desgarbado, pero de inteligencia lúcida e incisiva, apodado por sus compañeros Colombo debido a su evidente parecido con el protagonista de la serie de los 70, se hace cargo de la investigación.

A los dos asesinados les falta la cartera, y quizá el móvil pudiera haber sido el robo; no obstante, según la perspicacia del inspector, algo no cuadra. Debido a que el modus operandi en los asesinatos ha sido el mismo, pudiera que se tratase de un solo asesino, ¿pero qué nexo podría vincular a Juanito Burgos con Anderson Doyle? Por otro lado, ¿por qué matar por una simple cartera? ¿Tal vez habría que introducir un elemento perturbador y pensar que está actuando un asesino en serie que mata por placer? Estas son algunas de las preguntas que se amontonan en la mente de Pedro Colón y a las que irá dando respuesta a lo largo de la investigación; en cualquier caso, realizado un primer perfil del asesino, el inspector enseguida sabrá, como alerta el autor de la novela, que se enfrentaba a un asesino metódico, frío e inteligente, alguien que cuidaba su imagen para que no fuese advertida con facilidad, que no dejaba pistas, ni ningún tipo de señales que le hiciesen peculiar.   


En La máscara de Macbeth aparecerán una serie de personajes rotos, perseguidos por un pasado que tratan de ocultar, con unos nombres que los identifican pero que, cual máscaras, ocultan sus verdaderas identidades. A los nombrados, Marlene Prada y Pedro Colón, hay que sumar otros actores que intervienen en la tragicomedia; con un preciso bisturí analítico Mariano Valverde, a lo largo de las sucesivas páginas, irá diseccionando sus biografías, de las cuales invariablemente aflorarán unas psiques atormentadas. Inocencio Entremeses, el actual novio de Marlene, actor frustrado que tiene que sobrevivir doblando películas de dibujos animados, con frecuencia cogido por raptos de ira y cuyo sueño secreto es representar el Macbeth de Shakespeare de una forma definitiva. El macarrón Jeromo (alias de Jerónimo Malasaña), antiguo novio de Marlene, un rufián, sádico y bestial, que ya ha pasado por la cárcel, quien por dinero no dudará en cometer la mayor de las tropelías. Ava Chueca, un travesti amigo de Marlene que roza el límite de esa edad donde comienza a dibujarse la vejez y para disimular su llegada gasta una fortuna en botox y en recomponer su figura; frío, cínico, amoral, canta o se prostituye por los diversos locales del barrio. Fernando Gómez, a la deriva como el homónimo protagonista de El viaje a ninguna parte, un viejo actor que fue traicionado por una antigua amante y ahora vive casi de la caridad ajena; sufre lagunas de memoria, pérdida de realidad y hace tiempo se ancló en el rencor y la frustración. Anotoñito Oportunidades, cuyo verdadero nombre es Marc Foster —y, ciertamente, una vez más el nombre resulta engañoso porque físicamente se parece bien poco tanto al nadador como al director de cine— compañero de Marlene en el espectáculo porno que se desarrolla en La Nuit, un vivales dispuesto a todo con tal de sacar tajada, chantajista, representante de artistas y especulador sin escrúpulos.

Al lado de los actores principales aparece una constelación de personajes secundarios —empresarios, confidentes de la policía, camareros, botones de hotel, encargados de seguridad de los pubs—, fauna de Chueca con la que el lector paseará por las calles del barrio y entrará en bares o tabernas, clubs o pubs, locales de diversión o alterne. Entre ellos resulta interesante hacer mención —más que por su protagonismo, por su relevancia simbólica—, a los ayudantes de Pedro Colón, de los que solo se nos dice sus apellidos, Pérez y López, pulcros, eficientes, los Zipi y Zape de la comisaría de la calle Génova, pero que también recuerdan a Hernández y Fernández de los cómics de Tintín. Y es curioso como esta terna de policías contrasta, por un paralelismo evidente, con otra terna que representa el mundo del hampa, la de Jeromo con sus dos secuaces, el Tiñoso y el Flaco; en los policías la razón prevalece sobre los instintos, no así en los rufianes, en los que como única motivación el fondo instintivo guía a la razón.

Personaje curioso, y sumamente enigmático, es la mujer mayor que regenta una tienda de disfraces donde en un momento dado aboca Inocencio Entremeses, quien le desvela el poder que la máscara ejerce sobre la persona que la lleva puesta. Entre todas las máscaras que en la tienda se le ofrecen, una en especial, de esparto picado, ha llamado poderosamente la atención de Inocencio; es una máscara que tiene una fuerza especial. La dueña de la tienda le cuenta una leyenda antigua que circula en una localidad del sureste español famosa por sus carnavales, y le advierte, ya que por esa máscara se canaliza el mal, que no puede llevarla puesta más de veinticuatro horas pues de lo contrario su vida correría peligro. Pese a la advertencia, tal si la máscara tuviera voluntad propia y quisiera poseerlo, Inocencio decide llevársela obedeciendo a los resortes de la fascinación. Será el disfraz idóneo para un martes de carnaval, por muchas razones, inolvidable.

Otro punto interesante a tener en cuenta, y que Mariano Valverde resalta con lápiz rojo, y llevaría a reflexiones que escapan a las de una mera reseña, supone la consideración de cómo una relación traumática materno-filial puede marcar los destinos de las personas. Se subraya claramente en dos personajes, Ava Chueca y Fernando Gómez (también en Juanito Burgos, en este caso la relación es paterno-filial). Aun así, de cara a que Inocencio cortó hace tiempo con sus padres, renunciando de tal manera a una existencia cómoda, y considerando el itinerario biográfico de Marlene, también cabe sospechar que en ellos gravita tal tipo de relación.


Para no insistir demasiado y dejar así que el lector sea dueño de su lectura, señalaré por último una curiosidad que no se sacia sino al final de la novela. La máscara de Macbeth comienza y termina de una manera original y altamente llamativa: en un cementerio, concretamente, en el cementerio de La Almudena de Madrid. En el primer acto, a modo de prólogo, se sitúa al lector frente a un extraño personaje que, para pernoctar, ha tomado como habitáculo un nicho del cementerio. A lo largo de la novela, el autor tenderá un arco entre inicio y final, para descubrir, a modo de coda, la identidad del personaje.

Pero antes de tal fin en La máscara de Macbeth se desplegará el teatro de la crueldad, en el mejor sentido que le infiere Antonin Artaud, y siguiendo sus pautas, los actores de la novela naufragarán, dejando al descubierto los fondos turbios de unas pasiones mal contenidas, en el marasmo de una ciudad despiadada por donde pasean su soledad. Administra Mariano Valverde golpes de humor inesperados, hilos que parecían dejados al azar y nuevamente los retoma, sorpresas continuas para coger desprevenido al lector y abocarlo también a la crueldad en que se ven sumidos los protagonistas de esta mascarada tragicómica, en el laberinto de la soledad y la frustración, en el fatalismo que constantemente se subraya y los encadena, si ciertamente consecuencia de acciones anteriores, no buscado sin embargo.

Lo extraordinario toma forma y planea por encima, y por debajo, de los personajes, hasta el punto de que, sobre lo que sería imputable al azar, les marca un destino. Es la máscara, la máscara que representan y por la que son representados, la máscara con la que actúan en sus vidas que los conforma y les marca un ineluctable destino. Es la máscara, la máscara que va puesta en el mismo nombre que imposta a estos personajes, escorados a la deriva; personajes marginales, encerrados en su propia soledad, de una u otra manera frustrados, porque sus sueños de conseguir el éxito hace tiempo que se esfumaron o están a punto de esfumarse.

Un plus de locura, algo no racionalizable que remite a una fuerza que excede lo meramente humano, se instala en La máscara de Macbeth. Aquello último que enmascaran las máscaras propiamente es el mal, y el lector podría hacer suya una reflexión que, resuelto el caso, realiza Pedro Colón:

Las cosas no son nunca lo que parecen. El lenguaje actual se ha convertido en un medio de conversación perverso, no se dice lo que se piensa, hay que adivinar lo que se quiere decir en lo que no se dice. Es un doble diálogo. La vida es hoy una comedia con final impredecible, llena de equívocos y de falsas interpretaciones.

De forma más contundente, el inspector también ha dicho, o pensado, en algún otro momento:

El mal nunca duerme. Se desplaza por el interior de los hombres buscando nuevas formas de salir a la superficie.

                                               Todos los derechos reservados.
                                               Jesús Cánovas Martínez©
                                               Ad astra per aspera.

martes, 2 de enero de 2018

FELIZ AÑO NUEVO 2018

FELIZ AÑO NUEVO 2018


A todos mis amigos y amigas os deseo un Feliz y Próspero año 2018 en el cual los dones del Señor se derramen abundantemente sobre todos vosotros. Y en el día de hoy, con una felicitación especial para todos aquellos que llevan el nombre de.Jesús, Jesusa, Manuel, Manuela y sus hipocorísticos pertinentes. Un gran abrazo a todos: Salud y Fuerza, y que el Amor no se os escatime.

domingo, 24 de diciembre de 2017

FELICITACIÓN NAVIDEÑA 2018

A todos mis amigos y amigas de Google +, de Facebook, de las redes, a todos los que pasáis por aquí, os deseo una Feliz Navidad, y una plenitud de dones como lluvia rosada de auroras que haga rebosar de Amor vuestro corazón. Un abrazo en la alegría del Niño Dios.

sábado, 11 de noviembre de 2017

ENCUENTROS DE AUTOR EN FUENTE ÁLAMO

ENCUENTROS CON AUTOR EN FUENTE ÁLAMO.
AIRES DEL SUR, Primera y Segunda tanda. JESÚS CÁNOVAS MARTÍNEZ.
BIBLIOTECA MUNICIPAL. 10 de Noviembre, 2017

PRESENTACIÓN Y MANTENIMIENTO REALIZADOS POR FRANCISCA MARTÍNEZ MERINOS




Buenas noches. Bienvenidos y gracias por vuestra presencia a este Encuentro con el autor. Como siempre es preciso agradecer y felicitar a quienes organizan estos actos literarios, culturales, en este caso a la Concejalía de Cultura, la Biblioteca, espacio que nos acoge en este Encuentro con el autor, Ester, bibliotecaria y demás personal. Y al autor, protagonista de este Encuentro Jesús Cánovas.
“Leía con celeridad: quería tragarse los libros deprisa. A veces se interrumpía en la lectura y se ponía a escribir con letra nerviosa y punzante”
De uno de los relatos de Aires de Sur de Jesús Cánovas.


Tengo la fortuna de contar con muchos y buenos compañeros y compañeras en estas lides de escribir y expresar en verso y/o prosa, en gran parte por los Encuentros que llevo realizando desde hace muchos años, como el Rincón de Poesía de Las Palas o el Febrero Poético de Fuente Álamo y sobre todo por mi amor a la Poesía y la literatura en general. Y el autor que nos acompaña, Jesús Cánovas, es uno de ellos. Cuando era profesor de filosofía en Águilas (labor que sigue desempeñando ahora en Murcia, como catedrático) ya asistí a las primeras presentaciones de sus libros, que más adelante citare. Puedo decir que Jesús es un buen amigo y que sus dotes humanas hacen que sea fácil y agradable esta amistad. Agradezco su llamada para acompañarle en este Encuentro.
Antes de hablar de los libros que esta noche nos ocupan, “primera y segunda tanda de Aires del Sur”, voy a daros los datos, necesarios, para que ustedes conozcan más a este prolífico autor, poeta y escritor.

Nació en Hellín. Paso su infancia en Murcia. En Madrid se licenció en Filosofía Pura, por la universidad Complutense. Profesor en Águilas, donde estuvo 17 años. Actualmente es Catedrático de Filosofía en el IES Juan Carlos I, en Murcia
Fue cofundador de los grupos literarios: “Ateneo Aguileño de las artes y las letras”, en Águilas; también del grupo “Espartaria de Poesía,” de Lorca. Ha pertenecido al “Taller de arte Gramático”, Murcia. Colaboró así mismo con La Puerta Falsa de Murcia en la organización de lecturas poéticas y recitales.



Sus poemarios: A la desnuda vida creciente de la nada,(1990) que conoce dos ediciones. Compuesto por 61 sonetos blancos; en su 2ª parte, titulada: “Del fondo de tus ojos”
Kyrie Eleison, Madrid (1994).Escrito durante una peregrinación por el camino de Santiago.
Estridularia, Murcia (1999)
La Luz Herida,(1999) Lorca
 Fanal de la Aventura, Murcia.(2000)
Transluminaciones y presencias, Murcia(2005)
Su último poemario publicado, Otra vez la luz, palomas, (Cieza 2015) obtuvo el galardón del “Premio Aurelio Guirao” de poesía. Así como uno de los relatos que componen esta segundo libro de Aires del Sur, Tercer nivel  fue ganador del Premio Ciudad de Hellín de Cuento.
De su producción en prosa, hasta la fecha tiene publicados:
 Dulcísimas hebras de oro, relatos. (2009)
El Quinto camino. novela (Murcia 2016)
Aires del Sur (primera y segunda tanda, que consta de doce narraciones  cada uno.
Algunas de las antologías, en los que ha colaborado con sus poemas:
“TRAYECTO CONTIGUO (ÚLTIMA POESÍA)”, de la profesora Sagrario Galán, Madrid, Betania, 1993;
“LOS PASAJEROS DEL ARCA”, y “EL ÁMBITO DE LA ROSA”,   Buenos Aires (Argentina), 1994 y 1995.
 “EXPOESÍA-2000”, Buenos Aires (Argentina), 1995;
“I, II, y III ENCUENTROS CON LA POESÍA (CIUDAD DE ÁGUILAS)”, El Ateneo Aguileño, 1998 y 1999
 “CUADERNOS DE ROLDÁN”, nº 34, Sevilla, 1999;
“ANTOLOGÍA DE ESPARTARIA”, Lorca (Murcia), Espartaria, 1999;
 “MURCIA, ANTOLOGÍA GENERAL POÉTICA”, del profesor Santiago Delgado, Murcia, Nausícaä, 2000;
“EL ALMA DE UN PUEBLO (Cien años de poesía en Águilas)”, del profesor Alfonso Ortega Carmona, Madrid, Fundación Alfonso Escámez, Águilas (Murcia) 2001;
 “I CICLO DE POESÍA TEMÁTICA ALICANTE-MURCIA 2000-2001” Ayuntamiento de Benferri (Alicante), 2001;
  “POETAS CON EL MAR, “POETAS POR EL AIRE”  POETAS EN LA TIERRA” y “POETAS PARA EL FUEGO” Antologías del Mediterráneo)”, Cartagena, Nausícaä, 2000. 2002. 2003 y 2004.
“DIEZ DE DIEZ (Antología poética Espartaria)”, Murcia, Editora Regional, 2007.
“POESÍA EN EL ARCHIVO” vol. I, coord. Por José Luis Martínez Valero, Edit. Consejería de Cultura de la Región de Murcia, Murcia, 2008.
“III y VII JORNADAS DE POESÍA SOBRE EL SEGURA. Selección de autores invitados.” Coord. Soren Peñalver y Eduardo López Pascual. Edit. Ayuntamiento de Cieza- (Murcia). 2008.

Ha colaborado en los siguientes libros colectivos: De Poesía:
“GOYTISOLO: VEINTISIETE VOCES PARA UN ÚNICO POEMA, VEINTISIETE MIRADAS PARA UN ÚNICO ROSTRO”, Murcia, Nausícaä, 1999,
“DEL HAIKU Y SUS ORILLAS”, Totana (Murcia), Hipocampo, 2001
 “TRAZADO CON HIERRO”, Madrid, Ediciones Vitruvio, 2003.
“X RINCÓN DE POESÍA”, Las Palas (Murcia), Nausícaä, 2003.
“DESDE LA AMISTAD PARA MARÍA PILAR LÓPEZ”, Murcia, Azarbe, 2004.
“MURCIA MEDITERRÁNEA”, coord. por Antonio Parra, Editorial Darama, Murcia, 2005.
 “LAS LETRAS”, coord. por A. Marín Albalate, Cartagena (Murcia), Edit. Ayut. de Cartagena y Patronato Carmen Conde, 2006.
“FEBRERO POÉTICO, 2006”, coord. Por Paquita Martinez Merinos, Edit. Ayunt. De Fuente Álamo, Fuente Álamo (Murcia), 2007
“A SERRAT. CON DIEZ CAÑONES POR BANDA”, coord. por A. Marín Albalate, Huerga y Fierro Editores, Madrid, 2007.
 De Narrativa:
“LA FUENTE DEL ORO”, Lorca (Murcia), Cuadernos Espartaria, 2005.
“LA CIUDAD DE LOS ESCUDOS” (Nuevas leyendas de Lorca)”, Lorca (Murcia), Espartaria, 2007.
 De ensayo y crítica literaria:
Diálogos: las noches de las tres culturas, 2010: [ Seminario ] / coord. por Soren Peñalver, 2011, con la ponencia: El quinto camino: “El caballero y la dama de sus pensamientos.”
Monteagudo: Revista de literatura española, hispanoamericana y teoría de la literatura, 2016 (Ejemplar dedicado a: Antonio Buero Vallejo. En el primer centenario de su nacimiento), con la reseña del poemario (“Aún a oscuras”) de Dionisia García.
Diferentes poemas, relatos, reseñas y artículos suyos han aparecido en las siguientes Revistas:
 En la Región de Murcia
  “Ágora (Papeles de arte gramático)” (Murcia)
 “Evolución y Pensamiento” (Murcia)
 “La Puerta Falsa” (Murcia),
 “Malecón” (Murcia)
 “Monteagudo” (Murcia)
“Octubre (Octavas de Poemas)” (Murcia)
“Fluido” (Águilas)
 “Emaús” (Alhama)
“La Revista” (Alhama)
“Sol Negro” (Alhama)
 “Periódico del Noroeste” (Caravaca)
 “La voz del Resucitado” (Cartagena)
“Pasos” (Cartagena)
“La Sierpe y el Laúd” (Cieza)
“Lunas de papel” (Molina de Segura)
 Fuera de la Región de Murcia
 “Almedina” (Almería),
“Buxía” (Almería),
 “Xaloc” (El Campello. Alicante)
“La Nuez” (New York. EE.UU.)
“Baquiana” (Miami. EE.UU.)
Se pueden encontrar sus poemas en varias direcciones de la red y en su blog donde publica reseñas y artículos:














En su ultima, o últimas ediciones, “Aires del Sur” (las que nos reúnen hoy aquí), este autor ha cosechado tan numerosas como buenas críticas o reseñas. De Mariano Valverde Ruiz, de Pedro Javier Martínez, Javier Diez de Revenga, este, en un extenso artículo del diario: La Opinión, dice :Aires del Sur es un conjunto de cuentos que sorprende por su desenfado, desinhibición y amenidad../..
Una buena colección de excelentes textos narrativos, escritos con soltura, con una prosa muy sólida y variada y llenos de constante reflexión, de buen filósofo de raza, sobre la vida y sus carencias, sobre la memoria y sus crueldades, sobre lo complejo de las relaciones humanas, sobre las máscaras y las falsedades que muchos personajes desempeñan hasta la crueldad, y que el autor, sin renunciar nunca a la ironía e incluso al sarcasmo, es capaz de armonizar con una constante reprensión y búsqueda de la natural bondad del ser humano, aunque a veces cueste, y mucho, hallarla”.









En su anterior presentación, la semana pasada en Expolibro (Murcia), Magdalena Cánovas lo retrataba como “Un enorme poeta metafísico y un gran prosista de acida ironía, bajo la que se oculta una gran ternura y sensibilidad”. Materiales necesarios, sin duda para reflejar estos 24 relatos, tan cercanos, tan fáciles de leer y difíciles de dejar de hacerlo, cuando se ha empezado con su lectura. De su primer volumen, del relato “CIEN PAGINAS” donde se vislumbra su faceta de profesor y gran lector, describe a su protagonista como un ávido estudiante, deseoso de aprender pg. 77. (Disfrutaba de las clases, le gustaba aprender, le molestaba la estupidez, la desgana, la tontería. Le molestaba sencillamente cualquier dislate traído al pelo, las irresponsabilidades, y más aún si pretendían venir con el reclamo de la gracieta)
Como un lector empedernido pg.80 (Le relajaba contemplar sus libros, se levantaba de la silla y con dócil ternura se acercaba a ellos. Los contaba, repasaba sus títulos. Abría uno al azar y leía unas líneas, a continuación saltaba unas cuantas páginas y volvía a leer. ¡Que delicia!)
Se delata como amante de su tierra murciana, añoranza, tal vez cuando su estancia en Madrid. pg.82 “La imaginación se le iba por altos andamios. Podía ensoñar paisajes del sur, montes calizos donde crecían el albardín y la tuera, o una huerta feraz, hendida por los meandros del Segura; podía ver playas de arenas finas, la mar entre los cañizos, el violento contraste que conformaba la sequedad de una tierra abandonada y agreste con la gracilidad azul de las aguas, rizadas e inmensas”

Y para terminar este relato al autor le delata la sensibilidad y el corazón al reconocer el protagonista su pobreza y compararla con la de otros compañeros de estudios pg.84 “Quizá alguno de ellos no tenía padre, y si lo tenía, este no estaba pagando sus estudios porque ese compañero sencillamente era admitido de caridad. Aquella sensación confusa de dolor persistiría dentro de su corazón a lo largo de muchos días”  Por lo que renuncia a la devolución de unos apuntes diciéndole al pobre compañero “No pasa nada, como decía mi abuelo, más se perdió en la guerra”
En sus relatos Jesús describe el día a día de nuestras tierras murcianas, de los personajes que todos conocemos y que podemos reconocer en nuestros vecinos, nuestros compañeros de trabajos, nuestros amigos. En una gente, al fin tan cotidiana como nosotros mismos, eso sí, retratados con una ironía ingeniosa e inteligente que te hace, a veces sonreír mientras los lees y siempre pensar, meditar y sopesar nuestras, a veces inconscientes costumbres.

Así,  nos sentimos dentro de nuestro entorno geográfico, pues describe en todos sus relatos parajes como: Morata, Campico López. Nos sitúa en “El Autoestopista” en el trayecto del automóvil, la redonda que hay a la salida de Águilas en dirección Lorca, la subida a la venta de San Felipe, Tebar, el cruce hacia Mazarrón. En las curvas de la subida al puerto de Purias. El Ramonete. De Aguilas a Villaricos, con el tramo El Pozo del Esparto.El Garrobillo, Alcantarilla, La Cresta del Gallo. La sierra de Ponce, por encima de Lorca, cerca de Aviles. Pulpi. El Cabezo de la Jara, la sierra de Maria, Aviles, Cabo de Palos, etc . Todo esto aderezado con la vegetación de la zona como el  jaramago, la bolaga o el cardo.
Respecto a los personajes, no ha escatimado imaginación y me gustaría reproducirles un hecho que se da en algunas zonas de nuestra Región como es el aviso por parte de la funeraria del fallecimiento de algún vecino, a viva voz del altavoz que el coche de la empresa hace sonar por todos los rincones y que el autor en su relato “Salto a la fama” describe así: pg.151. primer libro “Iba yo paseando mi colesterol….     Retrato de costumbres, temas que trata Jesús, como el de “los apodos” con veracidad, tal vez un tanto al por mayor en los relatos de estos Aires del Sur.
Si con los nombres de la geografía ha sido fiel y verídico a nuestra tierra y sus lugares, caminos, montes, pueblos, parajes…con los nombres, repito, ha sido más que imaginativo, divertido, y como muestra vayan algunos de esos nombres que aparecen en sus relatos: Nepomuceno Picajeras. Miguel Cagarrutio. Gruli Mochuelar. Aparicio Excrementini. Charles Follansky. Herminio Trimagistracas. La Machamartillo u Obdulio Cantamañanas.

Otro tema que aparece en los relatos de “Aires del Sur” es el esoterismo, la brujería, las condiciones o condicionantes de la Astrología, campo donde aparecen personajes extraños, entre la línea de lo natural y lo paranormal, o como se refiere el autor con su constante ironía, “para anormales” y donde se adentra en los vericuetos de lo absurdo, lo real y la picaresca. Así tenemos títulos como “El pozo de la aparecida” “El gato blanco” “Tercer nivel” y otros.

AIRES DEL SUR, es, amigos, un libro distinto, un libro para tener y leer en cualquier ocasión. Una visión de la cotidianeidad  agudizada por la ironía, a la vez que la trascendencia de la vida misma, la nuestra, la que nos rodea. Un libro al que acudir para llenar cualquier espacio del día, ocupar unos minutos en saborear y sonreír con un relato, o una tarde con varios de ellos, no te dejaran indiferente, pero tampoco te entrara la pereza de “tener que leer” porque Jesús Cánovas te hará sentirte dentro de una vivencia como si de la vida misma, tu vida misma, se tratara. Solo tiene un peligro, que te entre “La Monteritis Librarum Retontarum”, enfermedad que empieza con síntomas extraños, no tiene cura y que consiste en ponerte Un libro por montera, como en su relato del mismo nombre nos explica.pg.97, segundo libro. Y esa enfermedad, esa sí que no tiene cura.


Y como de lo que se trata en esta Presentación o dar a conocer Aires del Sur es un encuentro con autor, o sea, que sean ustedes quienes conozcan a este y su obra, les dejo que le conozcan a través de sus preguntas y empiezo formulándole yo algunas:
1.       En tu biografía hemos dicho que uno de tus libros está compuesto por versos blancos. Nos podrías explicar que son versos blancos?
2.       Imagino que sería más que agradable divertida poner esos nombres, de los que hemos citado algunos, a tus personajes. Me gustaría que nos contaras como fue esa tarea para ti.
3.       En el caso de la rambla “El candilejo”, donde habitan los chamanes o naguales es un paraje real, como los otros de tus relatos?   Y también entre chaman, que suena a palabra india y nagual, cual es la diferencia?
4.       El pozo de la Aparecida?
Dar las gracias… citar Ágora…

Ad astra per aspera


sábado, 4 de noviembre de 2017

REPORTAJE GRÁFICO Y PRESENTACIÓN DE "AIRES DEL SUR (SEGUNDA TANDA)" LIBRERÍA EXPO-LIBRO

PRESENTACIÓN DE AIRES DEL SUR (SEGUNDA TANDA)
Por MAGDALENA CÁNOVAS MARTÍNEZ
3 de noviembre de 2017.
EXPOLIBRO (Diego Marín)





Buenas tardes y gracias por venir a la presentación en sociedad de la nueva creación literaria de Jesús Cánovas Martínez, su último retoño: Aires del Sur (Segunda Tanda)
Para mí es un honor presentar una vez más a mi hermano, el más aventajado de los tres en cuestión de “letras” y un placer el que me ofrezca la oportunidad de presentar su último libro de relatos. A Jesús Cánovas lo conozco desde que nació, pues soy la hermana mayor; la “nena” como ellos me llaman. La nena ya ha cumplido muchos años, pero sigue estando muy orgullosa de Jesús que de niño era un buen estudiante y un gran lector; y que se ha convertido en un gran profesor de filosofía y, un gran poeta y escritor.
A Jesús Cánovas, casi todos lo conocéis, perdonadme la licencia, del tuteo, pero creo que soy algo mayor, que la mayoría y esto me da cierta autoridad. Por si alguien todavía no sabe de la obra de Jesús, voy a ofrecer unas pinceladas que dibujen brevemente, lo más importante de su trayectoria como poeta y narrador, y que lo consagran como un enorme poeta metafísico y un gran prosista de ácida ironía no sin un aderezo de socarronería, pero con un fondo enternecedor que nos ofrece, a poco que escarbemos en sus escritos, una personalidad muy tierna y sensible que a veces se oculta bajo una capa de vehemencia e irónica acidez.
Jesús Cánovas nació un frío noviembre de 1956 en Hellín, aunque su infancia la pasara, debido al trabajo de nuestro padre, maquinista de RENFE entre Zurgena, Lorca y en Murcia. De aquel tiempo recuerdo que siendo él un bebé me lo dejaban pasear en un cochecito de ruedas muy grandes al que asomaba de puntillas para mirarlo y que muchas veces acaba volcado en alguna acequia.
Finalmente recaló en Madrid donde transcurrió su adolescencia y primera juventud. A él le gusta decir que vivía en el Pozo del Tío Raimundo, pero no es del todo cierto, vivía en un barrio de trabajadores de la periferia de Madrid, colindante con el Puente de Vallecas, pero que era paso forzoso para ir al Pozo del Tío Raimundo. En Madrid se licenció en Filosofía Pura, por la universidad Complutense. De ésta época guarda un gran recuerdo de profesores como Sergio Rábade. José Hierro S., Pescador, Ángel Currás, Jacobo Muñoz, Jaime Salas y muchos otros que moldearon su espíritu y dejaron en él un poso que más tarde fructificó en la necesidad de estudio, investigación y buena praxis.
Una vez casado, y tras su paso por Ronda (su primer destino después de aprobar la oposición Enseñanza Secundaria), recaló en Águilas, ciudad en la que se empapa de la idiosincrasia especial de la localidad, y en la que se mueve como pez en el agua. En esta ciudad estuvo 17 años y me consta que se hubiese quedado a vivir allí, pero un buen tirón de orejas le hizo pedir el traslado a Murcia. De Águilas guarda un gratísimo recuerdo. Esta ciudad, sus alrededores y sus gentes, su paisaje y su paisanaje, le sirven de inspiración para dar vida a muchos de los peculiares personajes que transitan por Aires del Sur.
El carácter de Jesús está forjado por su vida nómada en la que ha conocido interesantes personas, costumbres, tradiciones y formas de vida, atávicas y ancestrales, que lejos de pertenecer a la historia de los pueblos están muy vivas en la sociedad actual, aunque nos pongamos los disfraces de cientifismo y progresismo. Esta vida trashumante tiene sus inconvenientes, puesto que te aleja de personas muy queridas, pero sin duda tiene muchas ventajas ya que muestra en vivo y en directo toda la riqueza natural y humana que nos rodea y que un buen filósofo tiene la necesidad de analizar interiorizando dichos aspectos.
 Como buen filósofo acepta cualquier debilidad humana, y es fiel al proverbio de Terencio: “Homo sum, humani nihil a me alienum puto”, frase que aunque parece que chirría al final, quiere decir: “Soy hombre; nada humano me es ajeno. Y que Miguel de Unamuno transcribió en su obra: “Del sentimiento trágico de la vida”, como: “Soy hombre; a ningún otro hombre estimo extraño”
 Dicho lo anterior, si hay algo que a Jesús lo perturba, que no soporta, son la mentira y la frivolidad, y, podría añadir, esa “no verdad” en la que hoy día se instalan tantas gentes. Jesús tiene vocación de verdad, tal vez por ser filósofo, y aborrece la falsedad. Es así que a sus otras virtudes: la generosidad, el talento, la fidelidad y el amor a los libros, hay que añadir su sinceridad. También destacaré algunas cositas que pueden ser virtudes o defectos según sea el caso o según se miren; me refiero a su socarronería, su humor ácido y su fina ironía, su terquedad y su silencio, es callado por naturaleza, le gusta más observar que hablar, quizá por eso escribe tan bien. Aunque visto de este modo el silencio es una virtud.
Actualmente es Jesús Cánovas es Catedrático de Filosofía en el IES Juan Carlos I, en Murcia.

En cuanto a su otra biografía, la literaria, una afición que en él se convierte en pasión, destacaré algunas cosas brevemente.
Fue cofundador de los grupos literarios: “Ateneo Aguileño de las artes y las letras”, en Águilas; también del grupo “Espartaria de Poesía,” de Lorca. Ha pertenecido al “Taller de arte Gramático”, Murcia. Colaboró así mismo con La Puerta Falsa de Murcia en la organización de lecturas poéticas y recitales.
Sus poemarios son de gran intensidad y calidad en los que asoma su formación filosófica y preocupaciones sobre la trascendencia.
Brevemente los nombraré:
 A la desnuda vida creciente de la nada, que conoce dos ediciones. Compuesto por 61 sonetos blancos, luminosos, de una belleza deslumbradora; en su 2ª parte, titulada: “Del fondo de tus ojos”, insuperable a mi modo de ver, tal y como debe ser de un enamorado que canta y expresa en imágenes y metáforas, el amor hacia su prometida.
Kyrie Eleison, Escrito a golpes, por así decirlo durante una peregrinación por el camino de Santiago.
Estridularia, Un canto de grillos, muy original y simpático a la vez que dramático que expresa la añoranza del Paraíso.
La Luz Herida, Un canto a la luz, aunque vulnerada, de nuestra tierra mediterránea.
Fanal de la Aventura, quizá sea éste su poemario más hermético, aunque su poesía por metafísica en sí misma es hermética. Los poemas de este libro son caligramáticos por no decir criptográficos.
Transluminaciones y presencias, un libro de donde se aprecia una desgarrada tortura existencial y metafísica, en el cual rinde homenaje a sus poetas preferidos.
Su último poemario publicado, Otra vez la luz, palomas, donde recupera y reflexiona sobre la infancia, obtuvo el galardón del “Premio Aurelio Guirao” de poesía. Aprovecho para decir también que uno de los relatos que componen esta segunda tanda de Aires del Sur, fue ganador del Premio Ciudad de Hellín de Cuento, concretamente el que lleva por título Tercer nivel.
De su producción en prosa, hasta a fecha tiene publicados:
 Dulcísimas hebras de oro, es un libro de relatos atormentados que se entrelazan en una trama donde el amor, la soledad, el egoísmo, el sexo, la obsesión y otros sentimientos son llevados hasta el paroxismo. Quizá sea un aperitivo de lo que vendrá después en Aires del Sur.
El Quinto camino. Novela tremendamente dramática y salpicada de ironía, es un canto de amor de pareja. Es una novela de gran densidad conceptual y sobre todo de enorme densidad emocional, donde se entremezclan lo hylico y lo pneumático.
Aires del Sur (primera tanda) primera parte de una saga de relatos cuyos personajes ubicados en nuestra tierra responden a la idiosincrasia de sus gentes. Lo componen doce narraciones delirantes y arquetípicas cuya temática tiene como hilo conductor el sentido de la vida, de la muerte, la trascendencia y el amor.
Y, por último, recién salido del horno este Aires del Sur (segunda tanda), cuya presentación hoy nos convoca, continuación de la segunda tanda y del que ahora diré algo.
Pero antes mencionaré, para cerrar este apartado de publicaciones, algunas antologías, no todas porque son muchas, en las que los poemas de Jesús Cánovas han aparecido:
Poesía en el Archivo, vol I, coordianada por José Luis Martínez Valero.
Murcia. Antología general poética. Coordianda por Santiago Delgado.
Trayecto Contigüo. Coordianda por Sagrario Galán.
Las dos antologías del grupo Espartaria: Antología poética y Díez de Diez, coordinada por Antonio Ortega.
El alma de un pueblo (Cien años de poesía en Águilas). Coordianda por Alonso Carmona.
Así como su participación y coordinación de los varios Encuentros con la Poesía ciudad de Águilas, y
Las cuatro antologías de Poesía del Mediterráneo, coordiandas por Antonio Marín Albalate.
Baste con éstas, pero hay más. También ha participado en revistas como Monteagudo, Sol Negro, La Sierpe y el Laúd o Ágora (Papeles de arte gramático), entre otras. Y fuera de los límites de la Región en Buxía de Almería, La Nuez de Nueva York o Baquiana, de Miami, revista digital de ámbito hispano americano dirigida por Maricel Mayor Marsán.







Aires del Sur (Segunda tanda) es el libro que acaba de ver la luz y que nos reúne esta tarde. Supone una continuación literaria de relatos y vivencias con el mismo estilo desenfadado y a la vez culto de Aires del Sur (Primera tanda). Destacaré la profunda ironía, corrosividad y mordacidad, con que está escrito, a la vez que su autor, Jesús Cánovas, muestra en él su dominio del lenguaje y la extensión de su vocabulario, dotándolos de los giros costumbristas y cotidianos. De esta forma en los doce relatos que lo componen, al igual que el número que constituían la primera tanda, aborda los temas de la vida, el amor, la muerte y el sentido, recurrentes tanto en su narrativa como poética.
Aires del Sur (segunda tanda) está formado por doce narraciones. Los relatos narran actitudes y complicidades habituales en la vida cotidiana que rozan el esoterismo y lo paranormal, esto hace que la cotidianeidad aparente se entremezcle con otras realidades que nos envuelven y que quizá son la condición necesaria para que lo que acontece, ocurra como lo conocemos en nuestra realidad. Este nuevo libro sigue, por lo tanto, la línea discursiva de Aires del Sur (primera tanda). Los personajes, anormales, esperpénticos y patéticos, están sacados de la realidad, están ahí delante de nosotros, o quizá somos nosotros mismos transitando por ese entramado al que podemos llamar azar o destino. Sea como lo llamemos, la realidad es que estamos inmersos en una tragedia. Sólo la mirada penetrante del escritor desvela el trasfondo trági-cómico donde se desarrolla la vida de éstos insólitos personajes. Por esto, a veces, los hechos parecen trozos de la biografía del propio autor. Sin duda es esta la parte más creativa donde el mismo Jesús Cánovas, se introduce dotando las historias de auténtica realidad efectiva y natural.
Los escritos de Jesús Cánovas, son siempre enriquecedores y en ellos aflora su profesión filosófica, pues sirven además del placer de su lectura, para la meditación más profunda sobre el sentido de la vida y de todo lo que nos acontece. Así ocurre con Aires del Sur (segunda tanda), libro que espero que coseche tan buenas críticas como la primera tanda.
De estas críticas, y antes de pasar al turno de preguntas, destacaré la de Francisco Javier Díez de Revenga, en el Suplemento de Libros de la Opinión:
“Escribir sin duda es una liberación para el creador y es muy cierto que Jesús Cánovas —dice Díez de Revenga— ha querido en esta colección recuperar mundos que han supuesto para él liberaciones que atestiguan autobiografismo sin duda, en ocasiones, ficticio, pero en otras muy real y, como decimos, liberador. Precisamente el género cuento, al alcanzar su mayoría de edad en el pasado siglo y convertirse en expresión del yo del narrador, es cuando se enriquece hasta extremos de los que la literatura de la centuria recién acabada dio tan buenas y valiosas muestras. A esa estirpe, a la del narrador comprometido con la realidad y con el mundo, pero sobre todo con su realidad y con su mundo, pertenece sin duda Jesús Cánovas y en esta serie de historias ha dado muestras de su capacidad de hacer vivir a unos personajes que algo tienen que ver siempre con el propio autor, y que el subjetivismo del relato enriquece hasta logros dignos del más máximo elogio y del aplauso incondicional.”
















Pero para entender esta nueva tanda, a modo de andanadas como dice su autor, de los Aires del Sur, de los que yo también espero ese máximo elogio y aplauso incondicional, quizá sea el mismo Jesús Cánovas quien nos pueda desvelar algunos de sus entresijos, por eso invito a todos a preguntas. Para abrir fuego empiezo yo:
PREGUNTAS:
1.- Me ha impresionado el cuento “Claire de Lune” dónde aparece un “nagual”, aquí estoy un poco perdida, perdona mi ignorancia en estos temas, pero ¿Qué es un nagual? ¿en qué se diferencia de un brujo si es que hay alguna diferencia?
2.- “La Aparecida” da lugar a un bonito cuento, pero, este ente tan popular, que por todos los rincones de nuestra geografía aparece, e incluso muchos lugares llevan su nombre, en el cuento adquiere una nueva dimensión. ¿Qué tiene de especial tu aparecida? porque parece que se aparece con el ánimo de reírse de cualquiera que se asome al pozo.
3.- Lo paranormal aparece con “El gato blanco” conectando con otra dimensión. ¿Por qué siempre son los gatos los asociados al infra o supramundo? Me consta que tienes una debilidad con los gatos, ¿Tienen estos animales una espacial sensibilidad para conectar con otras realidades? ¿Por qué el gato es blanco? Hay algún motivo especial en el color del animal o este es indiferente?
 4.- “Un libro por montera”…. ¿Los aires del sur contagian la monteritis? háblanos de esta especie de epidemia y si hay curación para ella. Cómo podríamos curarla?
5.- En “Nosce te in me”, nos das una lección magistral y genial de filosofía y cantonalismo, ¿Quién es Don enrique Quesada?
6.- “El Papá Paco,” es un personaje dulce bonachón, paciente, entrañable. Es el abuelo que todos querríamos tener. ¿Has conocido alguna persona con éstas características o se trata de la sublimación o extrapolación de una conducta deseada? ¿Realmente existen abuelos de cuento de hadas?

7.- Por último, vamos ya por la segunda tanda de Aires del Sur, ¿Cuántas tandas componen la saga? Después de Aires del Sur tienes en mente cambiar de género literario? O ¿Cuáles son tus proyectos futuros? 










 Un semivideo: